Cable

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 31-08-2010

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Brigadas motorizadas arramblan con metros de cable de cobre en un afán de enriquecerse a costa de arruinar el siglo de las luces, de la web y del horno microondas. Más de quinientos detenidos con las manos en la masa están poniendo el listón muy alto. O se perfora más mina o se ponen guardas jurados. O nos quedamos a dos velas. Por el campo discurren metros y metros de cobre de los que se apropian furgonetas y furgonetas de gente avisada a su tiempo de que el cobre está por las nubes y es peor pedir que robar. Puede que en ese ejército compuesto por personas que no han oido hablar del calambrazo, abunden banqueros reconvertidos, accionistas irreductibles, directores generales cesantes, poniendo todos ellos etiqueta a esta nueva edición de las uvas de la ira donde en el horizonte a oscuras no se vislumbra otra figura que la del merchero en marcha. O quizá son gitanos rumanos empeñados en poder pagarse el billete de vuelta a la patria.

Eduardo

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 23-07-2010

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A principio de los 80, en la Facultad de Periodismo no había mucha gente con loden. Bueno, en realidad no había nada más que una persona: Eduardo. Acaba de morir. Desentonaba en el curso por la edad. Quizá era unos 20 años mayor que nosotros y por el porte de rico, rico. Le acompañaba su mujer Mamen. Por razones que entonces no supimos, ambos necesitaban un título de periodista. Eduardo para unirlo al de ingeniero de montes. Yo me llevaba magníficamente con aquel educado señor que nos veía lanzarnos a las barricadas por cualquier cosa. No le molestaba tanto la algarabía como la pérdida de tiempo. Eduardo necesitaba el título y no estaba para esperar. El año 1984 acabamos la carrera y Eduardo invitó a cenar a la clase. Estaba claro que él tenía más dinero que todos nosotros juntos. Quería celebrar este título de periodismo que iba a utilizar para dirigir una revista y sustituir a su anciano padre. Joder con Eduardo, resultó ser el propietario de Hola. La única revista en la que ninguno de nosotros quería trabajar. Poco después saltó a la fama: se deshizo del redactor jefe que parecía destinado a heredar. Sí, ese redactor jefe que anda ahora por las televisiones hablando de la familia real. No volvimos a vernos pero siempre he recordado su educación, su empeño y lo bien que nos ocultó su identidad. Quizá, de haberla sabido, aquella patrulla de levantiscos jóvenes hubiese dejado de hablarle.

Ver

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 22-07-2010

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Vivir para ver. Qué cabrones los rojos, siempre con la engañifa. Mira si no a ese Miguel Hernández que tanto mereció lo que le pasó por haber abandonado la recta vía de la camisa azul y el devocionario. Un flojo, un veleta, un rico que parecía pastor para engañar y darse pisto.

Y bueno, por no hablar de Rafael Alberti. Una guerra tuvo que venir para que viviese como señorito en Madrid. Y en lugar de quedarse y recibir lo suyo, salió por patas. Mientras los antecesores de los que han logrado desvelar este secreto se partían en pecho en defensa de la legalidad, el tal Rafael sentando plaza de poeta lo que hacía era vivir su particular vida achampanada con su compañera, otra que tal. Y venga la vida padre en el exilio en lugar de venir aquí a ver si se atrevía, que todo se ve muy bonito desde Moscú. O Buenos Aires. O Roma.

Y aquí está lo último: ¿No era comunista esta Sara Mago? O Saramago que me lío. Pues ahí está el pufo a la hacienda española. Que si pose, que si Nobel, que si los pobres, que si tal pascual. Otro patas. Ha resultado ser un defraudador como si en lugar de poeta fuese constructor. O a lo mejor lo era en la clandestinidad. Que no hay que fiarse de las apariencias.

Menos que mal que aquí hay verdaderos patriotas que impasible el alemán, triscan por las montañas nevadas para arrebatar la careta a tanto progresista de salón. El selecto club de los equidistantes va ganando fuerza.

Mano

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 25-06-2010

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Cómo serán de rencorosos los dioses que habitan el panteón francés que lograron hacer pasar por gol legal la mano de Henry contra Irlanda con el único objetivo de hacer volver a la selección francesa de Sudáfrica con el rabo entre las piernas, abochornar a los fraternos, indignar a los libres y desear a los igualitarios que el rasero afecte también a los plebeyos españoles. Y el mismo Henry desplazándose para enseñarle la mano original al original presidente de la Francia.

Pero cómo no serán de benéficos estos mismos lares y penates que han logrado que el bochorno cuadre con la huelga general del sector público francés de tal forma que pareciera que los manifestantes piden la cabeza del entrenador Domenech en lugar de un más benéfico trato en la jubilación que ha dejado de ser jubilosa.

Y cómo no serán de taimados los dioses que permiten a Marcelo Lippi salir a hombros un año y huir despavorido al siguiente, perseguido por los cambiantes seguidores de Italia.

Y no te cuento aquí en la misma España cómo será el dios que todo lo vé que lo mismo hace milagrero a Del Bosque que termina permitiendo que sea corrido a pelo por Manolo el del Bombo.

Si el Mundial es fútbol, no deja de ser un fútbol manejado por dioses entrometidos.

Cimientos

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 18-06-2010

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Amenaza caerse un barrio entero en Sevilla y se piden las responsabilidades de hoy en día. Salen los propietarios legítimamente indignados y aparecen los periodistas para dar el parte. Se buscan culpables. Pueden ser una grúa, un técnico municipal o el mismo alcalde. Pero nadie se acuerda de cómo comenzó todo y quien se lo llevó crudo. Cuando veo esas barriadas de casas baratas que se construyeron en el franquismo ya sé cuánto se gastaron en cimentarlas, qué calidad tenían los materiales y, con un poco de suerte, quien fue el que impasible el ademán juró los principios fundamentales de trincar sin dar la nota o usted no sabe con quien está hablando. Y somos nosotros los que tenemos que dar la explicación, poner los reparos y dar satisfacciones. Así vamos construyendo la España de hoy sobre la desmemoria de los cimientos del ayer.

Concierto

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 15-06-2010

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Me gusta el fútbol pero hay días muy malos en este Mundial en el que al parecer los sudafricanos van a hacer huelga porque la Fifa les ha engañado en el sueldo. La crisis y la tomadura de pelo no se esconden tras el balón sino que aparecen cuando menos te lo esperas. A lo que voy. Doy en La 2 con el concierto conmemorativo del 25 aniversario de la adhesión de España y Portugal a la Unión Europea. Magnífico. No me quedo a ver el concierto porque actúen figuras que ofrecerán piezas que son de mi agrado. Me quedo a verlo para comprobar si algún concejal de un ayuntamiento que yo me sé, está entre el público. Sé que frecuentan (y presumen) el Bernabéu y Las Ventas. Con un poco de suerte también el Real. A primera vista no veo a ninguno pero lo achaco a la racanería del realizador en no mostrar planos del público más que a la falta de interés por la música que pudieran mostrar los munícipes. Pasan un muy contenido Poveda y una espléndida Mariza y los míos sin aparecer. No desespero. Sigue Falla y retumba el final en forma de Bolero. Nada, no veo a nadie conocido. He ganado un concierto y también la sensación de que ir al Real no cotiza en la hoguera de las vanidades por donde me muevo. Y me he perdido un partido del mundial. A este paso no prospero.

Esquela

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 14-06-2010

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La esquela bifronte sigue dando que hablar. Aquí y en El País. Ayer volvieron a la carga para ampliar los motivos de la disputa. Ya no es sólo el muerto millonario el que recaba atención, es que su descendencia ha emparentado con hijo de torero que, del brazo de la hija del fallecido, se declara homosexual para pasmo del torero progenitor. La esquela es la coletilla de un tango que ya se pasea por esas televisiones cuya idea de servicio público está más cerca del mingitorio que de la verdad. Menos mal que un periodista tan bueno como Luis Gómez se hizo cargo de la cosa y me sacó de la estupefacción y volvió a dar una lección de cómo una aparente nimiedad puede esconder un trozo de vida más interesante que los debates cacofónicos que ocupan los medios en España. Pero la página traía sorpresa en forma de otra esquela llena de vida. Era pequeña pero enjundiosa. Tras el nombre del fallecido aparecía el mensaje: “llevo trece años sin cobrar la pensión”. Y la firma: tu viudo. Estando el mundo pendiente de un mundial voy yo y me entretengo en la sección de esquelas de El País. Ya me dirás.

Inalterable

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 04-06-2010

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Puestos a elegir, siempre acabamos eligiendo la vía Salgado. Qué cosas. Cuando la necesidad es que los protagonistas de la política sean los más, se eligen políticas de los menos. Ayer Josep Ramoneda escribía un muy lúcido artículo en El País sobre la victoria de la economía. A cada día que pasa se va comprobando cómo la defensa de una política económica que se dicta en lugares por los que no corre el aire de la democracia, afecta a ciudadanos que han creído en la eficacia del voto. Cuando Franco tuvo que elegir entre la revolución nacionalsindicalista de Hedilla y la recia sumisión de Girón eligió a Girón, cuanto tuvo que hacerlo entre Girón y Arrese, eligió a Arrese y cuando Arrese parecía que se iba a quedar con el santo y la peana del populismo, Franco eligió al Opus. Entonces no habían aparecido todavía “los mercados”. Ahora cuando la expansión económica permitía elegir entre Caldera y Solbes, salió Solbes y cuando ha habido que elegir entre Salgado y Blanco, gana Salgado. Ahorrar antes que gastar. Recortar antes que crecer. Políticas económicas sostenidas en un sólo puntal: el fracaso permanente del paraiso para todos. La lección de que la felicidad es cara y no hay para repartir. Y muerto el pastor de Majalrrayo ya no hay quien pregunte aquello de: “y qué dice Franco de todo esto”. Aunque la pregunta que yo me hago es la de siempre: “y qué dice la socialdemocracia de todo esto”.

Comparsa

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 03-06-2010

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Propongo la inmediata creación de la Comparsa Patriótica Nacional con carácter urgente y vía decreto. En ella quedarían integrados los que, dando un patriótico paso al frente, acompasasen su amor a España con la correspondiente tributación de sus ingresos, sean estos de la naturaleza que fuere, sea por cantar, dar raquetazos, ser miembros de una selección de tronío o sea por ser ricos de familia. Todo aquel huidizo patriota que nos pone por las nubes desde Miami o Montecarlo, a ingresar en la Comparsa. Se aceptan a aquellos que poniéndonos por las nubes también ponen el cazo por alabarnos. No somos tiquismiquis. Creada la tal Comparsa y repatriados los impuestos, nosotros peregrinaríamos a agradecerles el gesto hasta el mismo Madrid. Y ellos peregrinarían acompañados por los agentes sociales y el miembro más rectificador del gobierno, a Bruselas, Nueva York, Tokio, Londres o allá donde demandase una bajada de calificación o se avizorase el posible aumento del diferencial con el bono alemán. Diferencial que, habrá comprobado el que esté un poco atento a la actualidad nacional, no hace más que crecer para regocijo de tertulias y desespero del ministro de Trabajo porque el tal ministro comprueba con desolación cómo cada vez que aumenta el dichoso diferencial, disminuyen los días que van a pagar por despido.

Protesta

En (Cosas) por Enrique M. de la Casa el 01-06-2010

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Vende mantones, pulseras, abanicos, castañuelas, etc., etc. Me paga una paliza hablando contra Zapatero que le ha quitado más de 300 euros de pensión. ¿Cuánto cobraría este hombre? Intento contemporizar. Al final le indico que si está jubilado no debería estar trabajando. Ay, ay. Están los ánimos subidos de tono. No hay manera de encajar un mensaje hecho a manera de escala de grises con un mensaje sencillo y mentiroso. En las residencias de mayores el tambor está al máximo. Los que reciben del Estado del Bienestar un apoyo que no se puede cuantificar ni en cantidad ni en calidad, están tronando las trompetas del juicio final. No colamos mensajes ni cortos ni largos. Cada día corro de funcionarios, ahora también los jueces. La solución sigue siendo la misma: acabar con la economía sumergida, empapelar al defraudador y hacer ver a los españoles que somos una potencia pequeña, de un pasar humilde, que un día tuvo su potosí pero que ya se ha acabado y habrá que inventar otro modesto medio de vida. Y que el que se ofrece como partido de los descamisados es, efectivamente, el que va a descamisarnos.