En (Política) por Enrique M. de la Casa el 15-03-2010
Hace muchos, muchos años, en una galaxia muy lejana, se asentaba Eladio en el centro de la defensa del Barcelona. Aunque pareciera que defendía, Eladio a lo que se dedicaba era a sacudir a todo el que se acercase por allí. Y había bofetadas por no acercarse. Era una de esas clásicas confusiones, una apariencia. En realidad ese Eladio no jugaba al fútbol, lo destruía. Me he acordado de él al leer que otro Eladio, en una galaxia más cercana, ayer mismo, sucumbía al bebedizo de la familia Baltar, abjuraba de su fé socialista e ingresaba en ese Partido Popular antes tan caciquil y ahora tan moderno. E ingresa con una declaración que no engaña a nadie: servirá a su nuevo partido con la misma dedicación, entrega y disciplina que lo hizo al anterior. Avisados quedan. Si este Eladio era la persona de confianza del nuevo dirigente regional socialista, no le arriendo las ganancias al susodicho dirigente. El futuro del socialismo gallego parece que se ha vuelto color de hormiga.
En (Política) por Enrique M. de la Casa el 29-10-2009
¿Es consustancial la corrupción al sistema de partidos? La corrupción es consustancial al ansia. Si Landero escribió sobre el afán, hace falta un novelista que retrate el ansia. El acumular para sentirse. El hacer como que somos de aquellos que ya nunca sudarán para ganar el pan. Gran parte de lo estafado acaba en manos del intermediario pero el intermediario no logrará gastarlo en vida. Es pues una inversión, la creación de una saga que comienza en un pobre pesebre campesino y termina con casa y criada en ParÃs. Pareciera que este ansia se duplicara en democracia y es en democracia donde se logra la persecución. Por tanto, la democracia no es más corrupta que la dictadura solo que la democracia persigue, detiene, juzga, exhibe y, en ocasiones, condena. Pero en el pueblo cunde la sensación de que nadie paga. De que los millones millones son y van al aire del que no regresan. Un escandaloso caso de violación y muerte hace que el código gane en rigorismo. Diez casos de latrocinio vomitivo no consiguen que se mueva el legislativo. Ahà está Millet cenando en casa todos los días.